Posibles causas
- Fatiga muscular – después de un entrenamiento exigente o de estar mucho tiempo de pie.
- Músculos acortados – pocos estiramientos y largos periodos sentado con las piernas flexionadas.
- Deshidratación y minerales – pérdida de líquidos al hacer deporte o con calor, niveles bajos de magnesio o potasio.
- Medicamentos – algunos diuréticos, estatinas u otros fármacos pueden empeorar los calambres.
- Embarazo – los calambres son frecuentes en la segunda mitad del embarazo.
- Causas médicas – diabetes, enfermedades de la tiroides, de los riñones o de los vasos sanguíneos.
Qué revisar
- Magnesio y minerales – magnesio, potasio y calcio en sangre si los calambres son frecuentes.
- Glucosa y TSH – la diabetes y la tiroides pueden afectar a los nervios y los músculos.
- Vitamina D y ferritina – su déficit se asocia a problemas musculares y al síndrome de piernas inquietas.
- Lista de medicamentos – revísela con su médico para ver si alguno podría causar los calambres.
Qué ayuda
- Estirar las pantorrillas antes de dormir – unos minutos de estiramiento suave.
- Durante un calambre – tire de la punta del pie hacia usted, apóyese sobre la pierna y masajee suavemente el músculo.
- Suficientes líquidos – sobre todo después del deporte y cuando hace calor.
- Alimentación rica en minerales – verduras, legumbres, frutos secos, semillas, cereales integrales.
- Actividad física regular – y un aumento progresivo de la carga de entrenamiento.
Cuándo acudir al médico
Acuda al médico si los calambres son muy frecuentes, alteran su sueño o se acompañan de debilidad muscular, hinchazón, enrojecimiento o dolor en una sola pierna, entumecimiento, o si aparecieron tras empezar un nuevo medicamento. La hinchazón y el dolor en la pantorrilla requieren una exploración rápida.