Posibles causas
- Vasos sensibles – con el frío y el estrés, el cuerpo estrecha los vasos de las extremidades más de lo necesario.
- Fenómeno de Raynaud – con el frío, los dedos se ponen blancos, luego azulados y después rojos.
- Tiroides poco activa – un metabolismo más lento produce menos calor.
- Falta de hierro y anemia – menos oxígeno en la sangre y una peor regulación de la temperatura.
- Peso bajo y dietas estrictas – poco aislamiento y poca energía para producir calor.
- Poco movimiento y estrés – el sedentarismo y la tensión empeoran la circulación en las extremidades.
Qué conviene revisar
- TSH, T4 libre, T3 libre – sobre todo si además nota cansancio, aumento de peso o piel seca.
- Hemograma, ferritina y hierro – lo básico si suele tener frío y cansancio.
- Vitamina B12 – si nota hormigueo o entumecimiento en las extremidades.
- Presión arterial y pulso en los pies – el médico puede valorar el estado de los vasos, especialmente si fuma.
Qué ayuda
- Actividad física regular – incluso paseos cortos y el trabajo muscular aumentan la producción de calor y la circulación.
- Suficiente energía y proteína – una ingesta demasiado baja reduce la producción de calor.
- Vestirse por capas – mantener el tronco caliente ayuda a que también lo estén las extremidades.
- Exposición gradual al frío – las duchas frías breves pueden mejorar la regulación de los vasos; tenga precaución si padece fenómeno de Raynaud.
- No fumar – la nicotina estrecha los vasos sanguíneos.
Cuándo acudir al médico
Acuda al médico si con el frío sus dedos se vuelven claramente blancos o azulados, aparecen heridas en los dedos, siente dolor en las piernas al caminar, entumecimiento o hinchazón de las articulaciones, o si el frío se acompaña de un cansancio marcado y aumento de peso.