Posibles causas
- Apnea del sueño – las pausas repetidas en la respiración alteran el sueño profundo, a menudo sin que usted lo sepa.
- Alcohol y cena tardía – aumentan la frecuencia cardiaca nocturna y reducen el sueño profundo y la fase REM.
- Horario irregular – desplazar el sueño los fines de semana altera el reloj interno.
- Falta de hierro o anemia – una ferritina o una hemoglobina bajas causan a menudo cansancio aunque se duerma lo suficiente.
- Tiroides – una tiroides poco activa se manifiesta con cansancio, sensibilidad al frío y lentitud.
- Estrés y estado de ánimo – la depresión y el estrés prolongado provocan con frecuencia un sueño no reparador.
Qué revisar
- Ferritina y hemograma – lo básico ante un cansancio prolongado.
- TSH y fT4 – para valorar la función tiroidea.
- Vitamina D, B12 y glucosa – un déficit frecuente o un problema metabólico oculto.
- Respiración durante el sueño – pregunte a su pareja si ronca o si hace pausas al respirar; un dispositivo ponible puede mostrar una frecuencia cardiaca nocturna alta y descensos de la saturación de oxígeno.
Qué ayuda
- Horario de sueño regular – la misma hora de levantarse los 7 días de la semana.
- Última comida 2–3 horas antes de acostarse – y el alcohol, mejor solo de forma excepcional.
- Luz y movimiento por la mañana – la luz natural y una actividad ligera por la mañana mejoran tanto el despertar como la conciliación del sueño por la noche.
- Un dormitorio óptimo – fresco, oscuro y silencioso; la cama para dormir, no para trabajar.
- Despertar gradual – un despertador sin posponerlo una y otra vez; la inercia del sueño suele desaparecer en 30 minutos.
Cuándo acudir al médico
Acuda al médico si ronca, si su pareja observa pausas en su respiración, si se despierta con dolor de cabeza o con la boca seca, si se queda dormido durante el día o al volante, o si el cansancio dura más de unas semanas a pesar de haber cambiado sus hábitos.