Qué significa el valor
El colesterol LDL refleja la cantidad de colesterol que viaja en partículas capaces de depositarse en la pared arterial. Los estudios genéticos y los grandes ensayos clínicos muestran que un LDL más alto de forma prolongada aumenta causalmente el riesgo de aterosclerosis. Con el HDL no está tan claro: los fármacos que lo elevaban no redujeron los infartos, y un HDL muy alto no se ha asociado con beneficio adicional en algunos estudios. Los rangos de referencia varían entre laboratorios y la «normalidad» suele reflejar la media de la población; desde la prevención, el objetivo es más bajo, y tanto más cuanto mayor sea su riesgo global.
Posibles causas
- Genética – con un LDL por encima de unos 4,9 mmol/l hay que pensar en hipercolesterolemia familiar.
- Alimentación – muchas grasas saturadas (carnes grasas, mantequilla, grasa de coco) y poca fibra.
- Dieta baja en carbohidratos – en algunas personas delgadas eleva mucho el LDL y el HDL a la vez.
- Hipotiroidismo – ralentiza la eliminación del LDL.
- Menopausia – la caída de estrógenos suele elevar el LDL.
Qué puede hacer
- Añada ApoB y Lp(a) – la ApoB refleja mejor el número de partículas de riesgo; la Lp(a) basta medirla una vez en la vida.
- Reequilibre las grasas – sustituya parte de las grasas saturadas por aceite de oliva, frutos secos y pescado.
- Fibra – la avena, las legumbres y el psyllium aportan fibra soluble que reduce moderadamente el LDL.
- Ejercicio y no fumar – reducen el riesgo cardiovascular global.
- Control en 2–3 meses – tras el cambio de dieta, para ver el efecto real.
Cuándo acudir al médico
Acuda al médico si su LDL está alto de forma repetida, sobre todo por encima de 4,9 mmol/l, si algún familiar sufrió un infarto o ictus a edad temprana, o si tiene diabetes, hipertensión o enfermedad renal. Su médico valorará el riesgo global (por ejemplo, con SCORE2) y decidirá si basta con el estilo de vida o si también conviene un tratamiento.