Posibles causas
- Aumento matutino del cortisol – es natural, pero con el estrés crónico puede ser más intenso.
- Estrés y tendencia ansiosa – la mente vuelve a las preocupaciones nada más despertar.
- Alcohol por la noche – puede aumentar la frecuencia cardíaca y la inquietud al día siguiente.
- Falta de sueño – aumenta la reactividad al estrés y la sensibilidad a los estímulos.
- Cafeína en ayunas – el café nada más levantarse puede intensificar las palpitaciones.
- Causas médicas – tiroides hiperactiva, anemia, glucosa baja o trastornos del ritmo cardíaco.
Qué conviene revisar
- TSH y T4 libre – una tiroides hiperactiva se manifiesta con inquietud y pulso rápido.
- Hemograma y ferritina – la anemia puede aumentar la frecuencia cardíaca.
- Glucosa y magnesio – si los síntomas aparecen en ayunas.
- Pulso y presión arterial – frecuencia cardíaca en reposo por la mañana y un registro de ECG durante las palpitaciones, si su dispositivo lo permite.
Qué ayuda
- Respiración lenta al despertar – 3–5 minutos de respiración con una espiración más larga calman el sistema nervioso.
- Luz natural y movimiento – un paseo corto al aire libre en lugar del teléfono.
- El café, más tarde y con comida – por ejemplo, 60–90 minutos después de despertar, con el desayuno.
- Menos alcohol – sobre todo en días laborables.
- Ayuda profesional – para la ansiedad, la terapia cognitivo-conductual es un enfoque eficaz.
Cuándo acudir al médico
Busque atención médica urgente si las palpitaciones se acompañan de dolor en el pecho, falta de aire o desmayo, o si el pulso es irregular o muy rápido. También conviene una revisión médica si la ansiedad es prolongada, si pierde peso, tiene temblor en las manos o sudoración, o si la ansiedad limita su vida.